Nadar en Urdaibai

Nadar en el mar, travesías en aguas abiertas en Urdaibai

Todos los que somos nadadores de piscina vemos como, a medida que va llegando el buen tiempo, las ganas de encerrarte en el polideportivo se van esfumando y apetecen más los días de playita, de aire libre y de agua de mar. ¡Qué mejor idea que entrenar en aguas abiertas! Pero ¡ay amigo! a muchos, sobretodo los que somos un poco caguetas, de pronto nos empiezan a surgir excusas, problemas y en definitiva mieditos que hacen que desechemos la idea.

Vuestra visita a Urdaibai puede ser el momento perfecto para romper esa barrera y atreveros a nadar más allá de la orilla de la playa. Os traemos 5 consejos para que disfrutéis de vuestra experiencia en el mar y os convirtáis en unas sirenas y sirenos de 10.

Problema 1: No sé qué puede haber ahí abajo

Creednos, conocemos esa sensación. No meteremos el dedo en la llaga, pero una de nosotras es una total miedica con este asunto. Google debe haber notado que, desde nuestro ordenador, han subido las búsquedas de “animales acuáticos en Euskadi” “tiburones en Euskadi” o “ataques marinos en Euskadi”. Estamos convencidas de que la culpa de todo esto la tiene un hombre: Steven Spielberg, al que se le ocurrió hacer la película Tiburón y hacer que, cada vez que algunos nadamos en el mar, suene su banda sonora en nuestra cabeza.

Algunos datos para que os deis cuenta de la tontería que es tener miedo a las criaturas marinas:

– Hicimos una travesía en barco en busca de cetáceos y tuvimos que adentrarnos varias millas mar adentro (cuando ya parecía que íbamos a llegar a Inglaterra) para ver atunes y cetáceos, es muy muy difícil verlos cerca de la costa.

– Llevamos ya algunos kilómetros nadados en el mar y solo hemos visto peces de un palmo de largo, de hecho es muy normal no ver ni un solo pez en todo el recorrido; los asustamos con nuestros chapoteos.

– No tenemos las estadísticas pero, nos jugamos una cena en Portuondo a que los ataques por animales acuáticos en Euskadi son más bien escasos, o inexistentes.

Problema 2: No tengo equipación

Últimamente, cuando un deporte se pone de moda, aparecen mil artilugios y ropa “guay” que hacen que algo tan sencillo como salir a correr, cueste una millonada. Aunque para la natación también hay “cacharritos”, en realidad es uno de los deportes más baratos que exiten, solo necesitas un bañador, un gorro (mejor que sea de un color llamativo) y unas gafas. Eso sí, si vais a nadar en el mar, quizá tengáis que añadir alguna cosilla más que os ayudará a mejorar la experiencia.

Gafas. Nosotras somos unas cutres y de momento nadamos con nuestras gafas de piscina, pero si echáis un vistazo en cualquier travesía, veréis que casi todo el mundo lleva gafas especiales para el aire libre. ¿Qué diferencia tienen? En general suelen ser más grandes, agarran bien por si algún compañero te da un manotazo sin querer y, sobretodo, son polarizadas, para evitar los reflejos del sol que muchas veces dan problemas de visibilidad. Estas y estas son las que más vemos.

Neopreno. Es la pieza más cara en comparación con la piscina, pero se convierte en imprescindible si queréis nadar grandes distancias y no queréis esperar a que el agua llegue a 20 grados (en el cantábrico esa espera puede ser eterna). Además, lo bueno del neopreno es que ayuda a flotar. Lo malo es que en un principio se puede hacer muy incómodo porque aprieta y frena un poco los brazos, pero todo es acostumbrarse. El nuestro lo compramos aquí y hay bastantes ofertas.

Problema 3: Me da miedo ir solo

Nosotras, como podréis imaginar por lo que os hemos contado, siempre vamos juntas. De hecho, si no conocéis bien la zona y no tenéis demasiada experiencia, no os aconsejamos que vayáis solos a nadar. Lo podéis hacer sin problema si estáis muy cerquita de alguna playa y se os ve desde la orilla, pero si os vais a aventurar por zonas más alejadas, es mejor que siempre vayáis acompañados. Si no tenéis un compi nadador, siempre podéis aprovechar la salida en kayak, paddle surf o barco de algún amigo.

Además, tenéis que añadir otro elemento indispensable a vuestra equipación: la boya. Es obligatoria siempre que nadéis fuera de las playas para que se os vea de lejos y, si os cruzáis con algún barco, no se acerque demasiado. Nosotras la compramos en Decathlon por 19,90€, también tenéis otras opciones en Amazon como esta o esta. La mayoría tiene espacio dentro para meter cosas y, como flota mucho y se cierra de forma hermética, no le entra agua. Nosotras le añadimos al pack una bolsa impermeable para el móvil y, de esa forma, encendemos Strava, lo metemos dentro de la boya y nos mide la distancia (una alternativa barata a los GPS acuáticos).

Problema 4: No sé nadar en el mar

Esta excusa tiene lógica, pero se resuelve con un par de salidas para practicar. En general, se suele nadar crol y casi no se utilizan los pies.

Lo primero que vais a notar cuando empecéis a nadar en el mar, es que el concepto de línea recta desaparece. Vuestro recorrido será más bien un zig-zag intentando redireccionaros, y es que en el mar la orientación se pierde en un pispás. Para solucionarlo está lo que llamos la técnica de “avistamiento”, que consiste básicamente en sacar los ojillos como un cocodrilo mientras vais nadando. Es mejor que lo hagáis cuando no estáis respirando, así no necesitaréis levantar tanto el cuello y no perderéis el ritmo.

Otra recomendación, que a nosotras se nos da fatal, es respirar alternando izquierda y derecha. De esa forma no tendéis a iros hacia un lado. Es muy importante que seáis capaces de respirar a ambos lados porque muchas veces la referencia está en uno de los lados y, si estáis acostumbrados a respirar por el contrario, no podréis seguirla.

Por último, si os agobiáis o habéis perdido la referencia, parad sin problema. El neopreno os ayudará a flotar y también os podéis agarrar a la boya. Recuperad la dirección y la línea del horizonte, y empezad de nuevo con más energía.

Problema 5: ¿Dónde puedo nadar?

Lo más importante es que busquéis un lugar cercano a la costa pero en el que no os molesten las rocas. Cuidado con las corrientes y abortad misión si no veis el mar muy decente o los pronósticos son malos. Una buena idea para empezar, es intentar ir en paralelo a la costa para tener tierra como punto de referencia. En general, depende de la zona, siempre es mejor nadar en marea alta (en el Mediterráneo esto no es tan importante) y podéis consultar oleaje, tabla de mareas y temperatura en webs como esta.

Nadar en Urdaibai

 

Seguramente habrá muchos más sitios, pero nosotras solemos nadar en:

Txorro/Laidatxu (Mundaka): Hay una línea de boyas que marca la anchura de la playa de Laidatxu. Es el sitio perfecto para principiantes porque no necesitas boya, ves perfectamente el fondo y no tendrás ese miedo al mar abierto. La anchura es de unos 350m ida y vuelta y siempre es mejor ir en marea alta. Al ser el final de la ría puede haber bastante corriente.

Rompeolas de Bermeo: Al estar el espigón, protege bastante si hay algo de oleaje. Necesitaréis boya para que los barcos puedan veros y os aconsejamos que nadéis cerca de la pared del rompeolas para no molestar las salidas y entradas. Hay unos 800m idea y vuelta desde la rampa del martillo.

Aritzatxu-Arribolas (Bermeo): Desde la playa y en dirección a faro Matxitxako, tenéis más de 3km de distancia para nadar con tranquilidad. Es un sitio bastante cómodo, en el que no suele haber barcos, pero aún así necesitaréis boya.

Podéis calcular la distancia aproximada con la herramienta “Medir distancia” de Google Maps, no os marcará los metros exactos, pero os podréis hacer una idea.

El mejor consejo: ponte un reto

Como en casi todos los deportes, uno de los trucos para ser constante y animarse a entrenar, es tener un reto. Durante la época de primavera-verano suele haber muchas travesías y de diferentes distancias, apuntaos a una y así tendréis un objetivo por el que ir a nadar cada semana.

 

MDKswim, de Bermeo a Mundaka

 

La primera gran cita del verano, que se celebra a mediados del mes de junio y lleva ya 5 ediciones. Las inscripciones se agotan en pocas horas y vienen nadadores de todas partes, pero no os asustéis porque junto a los profesionales, hay personas de todas las edades y condiciones físicas. Es un recorrido muy bonito, ya que une el puerto de Bermeo con el de Mundaka, donde al llegar hay fiesta y ambientazo.

Distancia: 2.5km – Precio: 25€ para no federados – Podéis apuntaros en su web cuando abran inscripciones para 2019

 

Salomé Campos, el reto de una valiente a comienzos del s.XX

 

Salomé se convirtió, a principios del siglo XX y después de que muriera su hermana mayor y su marido, la directora de la fábrica de conservas en Bermeo. Se dice que, como buena bermeana, era una tía con carácter y defensora de las mujeres. Una vez, cuando le discutieron que las mujeres tenían menos habilidades, apostó a que ella podría llegar nadando desde el puerto de Bermeo hasta la isla de Izaro. Un día de septiembre, se metió en el mar y logró llegar hasta allí. Esta competición, que lleva su nombre, es un homenaje que hace la empresa Campos a su carácter y valentía. Bonita historia, ¿verdad?

Distancia: 500m (de 11 a 14 años), 1,5km o 5km para los valientes (idea y vuelta a la isla) – Precio: entre 21€ (1.5km) y 31€ (5km) para no federados – Podéis apuntaros en su web 

 

Esperamos que estos consejos os animen a tiraros a la piscina, o mejor dicho, al mar. Veréis como, después de algunos días de práctica, se convierte en algo mucho más placentero que nadar entre cuatro paredes. Nos podéis contar vuestras técnicas, consejos y experiencias en los comentarios 🙂

 

1Comenta
  • paranadar.com
    Publicado a las 00:54h, 13 noviembre Responder

    A mi me gusta más la costa brava.

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