Entrenamiento del equipo de remo Urdaibai en el puerto de Bermeo

Remo, el deporte estrella en Urdaibai

Si te preguntan por deportes que mueven masas, seguro que no se te pasa por la cabeza decir “el remo”. Te sorprenderá entonces que en Euskadi, y por lo general en toda la Costa Cantábrica, éste sea uno de los deportes por excelencia, incluso, si enfocamos más el objetivo, descubriremos muchos pueblos en los que el entusiasmo llega a superar al del fútbol.

Y es que no sólo es una actividad apasionante porque el mar sea su campo de juego, sino también por el fuerte vínculo que tiene con la tradición pesquera. Sus orígenes están en el trabajo diario de los pescadores y hay muchos mitos y leyendas que tienen como base el remo.

 

¿Qué es el remo?

El remo se practica en una embarcación llamada trainera que, en este caso, es de banco fijo. Esto quiere decir que el asiento en el que se sienta el remero no se mueve, por lo que el ejercicio es mucho más duro y la fuerza se reparte entre las piernas, los brazos y la espalda. Las traineras tienen unos 12 metros de eslora (de largo), 1,72 metros de manga (ancho) y pesan más de 200kg. La mueven la fuerza de 13 bicharracos, perdón, remeros, y la dirige un patrón que se coloca en popa y que es el que va guiando (a grito pelado).

La competición consiste en una regata en aguas abiertas en las que normalmente hay que hacer ciabogas, que no es más que la maniobra de dar la vuelta. Esto de las ciabogas es lo que le da vidilla, ya que es donde suele haber más estrategias, problemas con el mar o con los rivales. Si consiguen llegar los primeros, se llevarán a casa la preciada bandera y, el que consiga más puntos al final de la temporada, se convertirá en el campeón de Liga.

Durante el verano es cuando podemos disfrutar a tope de esta actividad y ver a los clubs de Cantabria, Galicia y País Vasco compitiendo por la Liga ACT o Eusko Label (masculina) y la liga Euskotren (femenina). Pero sin duda lo que más llama la atención es ver a sus seguidores. Vestidos en masa con sus respectivos colores, viajan cada fin de semana a diferentes puntos de la costa cantábrica para ver si su equipo consigue llevarse la bandera de esa regata. Entre las banderas, la más importante y especial tanto para los equipos como para las aficiones, es la de Donosti, donde ese día hay un gran ambientazo y la ciudad se vuelca con el remo.

 

Urdaibai

En Bermeo podemos decir con mucho orgullo que tenemos uno de los mejores clubs de la Liga. Este equipo se formó en 1992 y era la unión del club de Elantxobe, el de Mundaka y el de Bermeo, pero desde hace muchos años el único que continúa es el de Bermeo. Es el equipo que más banderas tiene y hemos podido disfrutarles ganando la bandera de la Concha del 2010, 2011, 2014, 2015 y 2016. Además nos han regalado 6 ligas, y tienen en la punta de los dedos la de 2018, que se resolverá el domingo día 16 en Bermeo.

Pero en realidad, lo más interesante es ver a los remeros en su día a día por el pueblo: corriendo por el puerto y remando, haga calor o frío, sol o lluvia. La verdad es que es un deporte muy sacrificado y durante toda la temporada tienen que cuidarse muchísimo, nada de cenas copiosas o fiesta loca. Eso sí, todo ese sacrificio se nota en su cuerpo ¡Son pura fibra!

 

Origen del remo como deporte

En cuanto a los orígenes hay diferentes versiones y seguramente todas tendrán algo de cierto. 

 

Más rápido, más pescado

 

Nos tenemos que remontar a cuando no existían los motores y los pescadores tenían que estar en forma para garantizarse una buena faena. Se cuenta como usaban las traineras sobretodo para pescar sardina y anchoa. El éxito estaba en lo rápidos y ágiles que fueran desde que veían un banco de peces y lo pescaban, hasta que lo llevaban a puerto. Tan importante era pescar mucha cantidad como volver pronto, para conseguir buen precio en la subasta.

Y claro, de estos sprints que se marcaban los pescadores, surgían los piques entre las cuadrillas. Si corría la voz de que una trainera era más rápida, en seguida aparecía otra que competía para intentar arrebatarle la fama. También la gente del pueblo se posicionaba en uno de los bandos e incluso apostaban por cuál sería la trainera más rápida (eso de apostar es muy típico en Euskadi). Más tarde ese pique o rivalidad se empezó a ver más entre pueblos.

 

Los balleneros

 

Si por algo tenían fama los vascos era por ser grandes cazadores de ballenas. De hecho, en cualquier pueblo pesquero de Euskadi encontraréis la zona de la atalaya, que era desde donde se podían divisar ballenas y también las mujeres esperaban a sus maridos que habían salido a la mar. La ballena se la quedaba el que antes le hincara el arpón, así que imagínate la rivalidad que podía haber entre los pescadores. Una ballena se aprovechaba al máximo y ¡daba para mucho!

También se habla de que el origen del remo puede estar en que en puertos donde el acceso es difícil como Bilbao o Pasaia, las traineras remolcaban a los veleros que tenían problemas para maniobrar. Desde la atalaya las cuadrillas veían si venía algún barco y, en cuanto aparecía uno, corrían a la trainera y remaban a toda máquina para conseguir ser la primera en llegar al barco y guiarlo, con el respectivo dinero que les pagaba ese barco por el trabajo.

El remo como espectáculo

 

En Una Historia de Vasconia (https://youtu.be/cWb65hmNdG8), un programa de ETB que nos encanta y que recomendamos muchísimo, el historiador Alberto Santana nos cuenta con mucho detalle cómo comenzaron las regatas en Donostia.

Hay un momento en la historia en que la ciudad se pone de moda entre la aristocracia europea como sitio “de recreo” (todavía no existía el concepto de turismo). Se dejan ver por Donosti personajes como la Reina Isabel II, Eugenia de Montijo o María Cristina. A esta gente hay que entretenerla y, entre otros pasatiempos, aparecen entonces por primera vez las regatas con un reglamento concreto. Hacia 1879 el remo se convierte ya en un espectáculo y surge la famosa bandera de la Concha para despedir la temporada de verano.

Resumiendo: quizá el remo como exhibición comenzó para entretener a estos señores importantes de Europa que visitaban la costa vasca, pero sin duda las regatas existían mucho antes, no como espectáculo pero sí como un pique entre las cuadrillas de arrantzales.

La regata documentada más antigua la encontramos en el año 1547 cuando Bermeo y Elantxobe discuten por una ballena capturada ¿Cómo resolver el problema? Con una regata, por supuesto 🙂

 

Si todo esto te suena a nuevo y acabas de descubrir lo que significa el remo para nosotros, te recomendamos muy mucho que te acerques a ver alguna regata, para que sientas el curioso ambiente que rodea a este deporte y además puedas meterte de lleno en los pueblos y su carácter fiestero.

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