Reservas de la Biosfera, armonía entre personas y naturaleza

Este es un concepto que habréis escuchado muchas veces, sobre todo aquí, en Urdaibai, pero ¿qué es exactamente una Reserva de la Biosfera?

Podríamos definirlos como “espacios de aprendizaje y ensayo para el desarrollo sostenible”. A nosotras nos gusta traducirlo como lugares del planeta en los que se experimenta con distintos enfoques para intentar comprender la evolución social, ecológica y económica, y se promueve la conciencia social hacia una forma de vida sostenible. En definitiva, espacios que ofrecen soluciones locales a problemas mundiales y que, desde lo local, exportan al mundo buenas formas de organización, en las que las personas convivimos con la naturaleza.

Las zonas de una Reserva de la Biosfera

Las Reservas de la Biosfera son zonas que pueden estar formadas por ecosistemas terrestres, marinos y costeros. Están reconocidas por el Programa sobre el Hombre (aunque mejor hubiera estado “ser humano”) y la Biosfera de la UNESCO. Este programa (MaB en sus siglas en inglés) es para nosotras un tema clave, del que os hablaremos más adelante. Cada una de estas reservas intentan que la conservación de la naturaleza y su uso sostenible, convivan en armonía.

Dentro de una Reserva de la Biosfera, podemos encontrar tres zonas que están interrelacionadas, cumplen funciones complementarias y se refuerzan unas a otras:

La zona núcleo: 

Es el sector más delicado y tiene una zona protegida, con el fin de conservar paisajes, geología, ecosistemas y especies. Una reserva de biosfera puede tener una o más zonas núcleo constituidas de forma legal, donde lo que se permite es que se realicen investigaciones y otras actividades de poco impacto. Por ejemplo, en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, se pueden distinguir cuatro áreas de especial protección: la ría, el litoral, el encinar cantábrico y las áreas de interés arqueológico.

La zona tampón o de protección del núcleo:

Rodea el núcleo o limita con él. En esta zona están permitidas las actividades que sean compatibles y razonables en el ámbito ecológico y, sobre todo, que puedan ayudar en la investigación, seguimiento, formación y educación científica. Aquí se pueden encontrar actividades educativas, de ocio, de turismo ecológico y de investigación básica.

La zona de transición:

En este espacio se pueden encontrar actividades que sean sostenibles tanto en el punto de vista socio-cultural como en el ecológico. Es una zona de usos diversos en la que se pueden realizar actividades de aprovechamiento sostenible de los recursos, como por ejemplo la agricultura, industria, etc.

¿Cuáles son sus funciones?

Y después de conocer todo esto quizá os preguntéis “ vale, pero ¿qué hace exactamente una Reserva de la Biosfera?”, pues además de encargarse de definir estas 3 zonas, también tienen otras funciones complementarias:

La función de conservación

es decir, la de protección de la naturaleza.

La función de desarrollo

que busca incentivar el crecimiento económico y humano sostenible desde un punto de vista sociocultural y ecológico. En este entorno se pueden realizar actividades productivas, pero tendrán que seguir las normas nacionales para asegurar y dar fuerza a los tres pilares del desarrollo sostenible: el social, económico y de protección del medio ambiente.

La función de apoyo logístico,

que tiene el objetivo de promover actividades de investigación, educación ambiental, formación y control, relacionadas con temas locales, nacionales y mundiales de conservación y desarrollo sostenible.

Para ser seleccionado Reserva de Biosfera, un lugar tiene que cumplir algunos requisitos:

 

  • Ser representativo de una región biogeográfica significativa y contener paisajes, ecosistemas y especies o variedades de animales y plantas que necesiten ser conservados.
  • Dar oportunidades para estudiar y aplicar la filosofía del “desarrollo sostenible” dentro de la región en la que está ubicada.
  • Que sea un territorio lo suficientemente grande como para realizar las tres funciones (conservación, desarrollo y apoyo logístico).
  • Tener un sistema de división de zonas adecuado.
  • También es importante que diferentes autoridades regionales, gobiernos, poblaciones locales y empresas privadas, se impliquen en la planificación y gestión de la Reserva de la Biosfera.

 

Por eso nos gustan tanto y nos sentimos enormemente orgullosas e incluso responsables de que estos espacios sean todo un éxito. Nosotras entendemos que una Reserva de la Biosfera es como un pequeño experimento donde a base de acierto-error se descubrirá la fórmula ideal para que el desarrollo de la civilización (económico, bienestar, comodidad…) no siga siendo nuestro propio enemigo y conviva en armonía con la naturaleza.

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