Conjunto de esculturas de Enrike Zubia. Ya vienen, Badatoz

La galerna de 1912, cuando el mar se convierte en tragedia

Es agosto, los días son largos, hace calor y en los pueblos de Urdaibai hay fiesta; pero aunque no lo parezca, si cogéis la máquina del tiempo y viajáis algo más de 100 años atrás, veréis las calles de Bermeo y de otros pueblos de la zona vestidas de luto. En ese momento, la costa vasca sufrió una de las mayores desgracias marítimas: la galerna de 1912.

 

La fuerza del Cantábrico

Pero empecemos por el principio, ¿qué es una galerna? Esto es algo que saben todos los vecinos de los pueblos de la costa cantábrica, pero que para alguien del Mediterraneo o del interior puede sonar a chino. Justo antes de que estalle, el tiempo es idílico, tranquilo y con calorcito. De pronto, y como si estuviéramos en una película y empezara el mal rollo, el viento se levanta salvajemente (puede llegar incluso a los 100km por hora), el mar se vuelve loco y la temperatura baja 10 grados de golpe. Es posible que estéis tan a gusto tomando algo en una terraza del puerto, y cinco minutos después las sombrillas y sillas estén volando y os esté cayendo la del pulpo.

¿Qué pasó en 1912?

Seguimos en nuestra máquina del tiempo y estamos en los primeros días de agosto. Es temporada de bonito y, aunque no se ha pescado mucho este verano, últimamente los pescadores están teniendo suerte. Hay que exprimir estos días porque en seguida, el 16 de agosto, viene San Roque y los barcos están obligados a quedarse en puerto varios días para celebrarlo con el resto del pueblo. Durante las fiestas muchos aprovechan para casarse, dicen que ese año estaban previstas nada más y nada menos que 30 bodas.

Así que el 10 de agosto salió la flota de Bermeo (40 barcos), rumbo a alta mar. Aunque estamos en el año del Titanic, en el cantábrico había pocos barcos de vapor, por lo que olvidaos de instrumentos modernos; la mayoría seguían navegando con remos y vela, ayudados de una brújula y un compás. El día 12 de agosto estaban pescando, cuando se acercaron los franceses, que tenían barómetros, a decirles que venía mal tiempo. El encargado de decidir si se volvía a puerto (el señero) avisó de que volvieran, pero algunos se quedaron para poder aprovechar esos 4 días que les quedaban. No era ninguna locura, ya lo habían hecho muchas veces: quitaban mástiles y se metían en la bodega a pasar el temporal. El problema fue que aquella Galerna no era normal y después de ella vendría una de esas ciclogénesis explosivas de las que tanto hemos oído hablar en las noticias.

Algunas lanchas volcaron, otras se partieron y muchos marineros acabaron en el agua, a oscuras y sin saber de dónde venían las olas. Se cuentan historias muy fuertes, como la de los marineros de un barco de Lekeitio, que mientras estaban en el agua, pudieron hacer una cruz con dos mástiles y un cabo. Tres naúfragos se agarraron a aquel flotador improvisado y estuvieron allí toda la noche. Con el cansancio fueron cayendo y despidiéndose para dejarse engullir por el mar, y al final quedó solo uno.

En Bermeo fueron llegando algunos barcos con noticias y empezó a correr de boca en boca que había barcos volcados. El balance total fue de 143 muertos: 116 de Bermeo, 16 de Lekeitio, 8 de Elantxobe y 3 de Ondarroa. Ya os hemos contado antes que en San Roque había previstas 30 bodas, así que imaginad cuántas novias se quedaron sin ir al altar. A parte, estaban todas las viudas y familias que se quedaban con la pena de un familiar ahogado y sin el sueldo principal.

La noticia se expandió por todos los periódicos de la península y algunos del extranjero. Se hicieron funerales oficiales a los que vino el rey Alfonso XIII, ministros, militares, obispos, etc. Y por parte de gente anónima, ayuntamientos y gobiernos llegaban ayudas para las familias. Todo era poco porque fue, y es todavía, la tragedia más grande de la historia del mar en España.

El centenario de la Galerna, el infierno en la mar

Esta historia ha estado muy presente siempre en Bermeo, pero cogió más fuerza hace unos años y la conocimos más a fondo cuando se cumplió el aniversario, en el 2012. El bermeano, Jabi Elortegi, dirigió una preciosa película documental “Galerna, el infierno en la mar” en la que se explican todos los detalles de aquellos días. Merece la pena verla porque recoge testimonios de historiadores, meteorólogos, expertos en la mar, nietos de aquellos pescadores, familias que viven de la pesca, personas que han sufrido un naufragio, etc. Nosotras mismas la hemos vuelto a ver para coger información para este post y hemos tenido que avanzar algunas partes porque pone los pelos de punta. Coged sitio en el sofá y dad al play aquí.

Galerna taldea y el Galerna eguna

Galerna Taldea es un grupo de Bermeo que cada 12 de agosto organiza un evento para rendir homenaje a aquellos marineros y a toda la gente que murió en la mar. Durante dos o tres días se hacen varias actividades en el espigón de La Ola, como estropadas, charlas, ronqueo de atún, puestos de artesanos o conciertos; pero el momento más emotivo es el día 12 al anochecer. Los barcos y lanchas de Bermeo salen hacia las 21:00 del puerto en procesión, iluminados solo con pequeños farolillos, y una vez en mar abierto, hacen una ofrenda floral. Es un acto muy bonito en el que también podéis aprovechar para ver barcos antiguos. Este año, además, ha coincidido con la visita de La Nao Victoria, una réplica del barco que dio la vuelta al mundo en 1522.

Para saber más

La historia de la Galerna de 1912 es en realidad la historia de muchos marineros de la costa cantábrica. Como explica Alberto Santana en la película, en los pueblos de puerto estaban acostumbrados a perder a sus jóvenes en la mar, y esto es algo muy peculiar de las familias dedicadas a la pesca. Un sitio en el que podéis entender mejor cómo vivían y lo que implica el mundo pesquero, es el Museo del Pescador, en Bermeo. Os aconsejamos que echéis un vistazo al post sobre él que hicimos hace unos meses, o que directamente os acerquéis de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00, o los domingos de 10:00 a 14:00.

Justo en frente, veréis un grupo de esculturas de Enrike Zubia, que se titula “Badatoz” (Ya vienen) y hace referencia precisamente a esos familiares que esperan a que lleguen los pescadores. En el puerto también podéis ver otra obra del mismo escultor “Azken olatua, azken arnasa” (La última ola, el último aliento), dedicada a las personas que han perdido la vida en la mar.

Y si sois unos de los cientos de visitantes que se acercan a San Juan de Gaztelugatxe y encontráis la ermita abierta, fijaos bien en uno de los cuadros que cuelgan de sus paredes, podréis ver la escena que os contábamos antes, la del naufrago que aguantó agarrado a los mástiles de su barco.

 

Sabemos que puede ser un bajón ponerse a hablar de esto, pero también nos parece importante hacer memoria y que la gente conozca cómo han vivido las familias que comían de la mar, lo duro de su trabajo y de la espera de los que quedaban en tierra. Además, es un perfecto ejemplo para entender el carácter de la gente de costa, esa dureza y nobleza que notaréis si os acercáis a cualquier puerto pesquero de Euskadi.

 

 

 

2 Comentarios
  • itziar de la maza
    Publicado a las 19:31h, 19 marzo Responder

    y de los gallegos que fueron en ese momento llamados por el rey para que ocuparan el lugar de los fallecidos nos se dice nada ?

    • Urdailife
      Publicado a las 20:44h, 24 marzo Responder

      Aupa Itziar,
      pues la verdad es que desconocemos ese dato, por lo que no podemos hablar de él. ¿Sabrías dónde podemos encontrar esa información de forma oficial?
      Eskerrik asko.

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