Izaro, una isla rodeada de leyendas en Urdaibai

Si has estado en Urdaibai es difícil que no conozcas Izaro, este trocito de tierra en medio del mar que se colará fácilmente en el horizonte de cualquier foto que saques. Más allá de ser una simple isla, reino de las gaviotas de esta zona, para los habitantes de Urdaibai es un lugar magnético, rodeado de misterios y de historias que casi nadie sabe decir si son ciertas o no.

Lo que sí sabemos es que en el año 1422 Bermeo cedió la isla a los franciscanos y media docena de valientes (¡o locos!) frailes, se fueron a vivir allí. A la ermita que se supone que ya había en Izaro, la de Santa María Magdalena, se le sumó un convento.

Una isla de leyenda

Izaro está envuelto en montones de historias y no todas son verdad, aunque nosotros las contemos con pasión a la gente que nos visita, pensando que son ciertas. Os dejamos algunas leyendas y os adelantamos que somos un poco macabros y casi ninguna tiene final feliz.

 

El fraile enamorado

 

Cuentan que uno de los frailes más jóvenes de Izaro se enamoró de una bermeana (esto a veces cambia y la chica es de Mundaka o Ibarrangelu) y venía nadando cada noche “porque la isla está cerca de la costa”. Yo no sé si los que cuentan esta leyenda han nadado desde Bermeo hasta Izaro porque nosotras, que lo hemos probado, os aseguramos que cerca, cerca… no está. El caso es que este buen fraile se pegaba un chapuzón cada noche para ver a su amada y, para guiarle, ella le colocaba un candil en su ventana. Un día un familiar de la chica (en otras versiones es el diablo) les descubrió, y a la noche siguiente colocó el candil en un acantilado muy alejado y el fraile acabó ahogándose.

Aquí las sirenas son lamias

 

Realmente las lamias se distinguen porque no tienen cola de pez, sino pies de pato. Según algunas leyendas, vivían entre Izaro e Ibarrangelu, en las rocas de Otzarri, que se ven cuando baja la marea. A veces iban a Lamerapunte, en la entrada del puerto de Bermeo desde el mar, donde ahora podéis ver la escultura de Xixili, y atraían a los pescadores con sus canciones. Más tarde los llevaban a Ogoño, y allí los ahogaban.

Regatas entre Mundaka y Bermeo

 

Esta es la historia que más oiréis en la costa de Urdaibai. Se cuenta que el día de la Magdalena, Mundaka y Bermeo se jugaron el dominio de la isla con una regata, el pueblo de Elantxobe fue el juez. Por la mañana, al cantar el gallo, saldrían de sus respectivos pueblos y el primero que llegara, sería el dueño de la isla. En la historia, ganó Bermeo, aunque según donde te la cuenten puede variar añadiendo que los bermeanos hicieron trampas emborrachando a los mundakeses o haciendo cantar al gallo antes de tiempo.

 

Las historias reales de Izaro

Los relatos anteriores tienen algo en común: por mucho que nos guste contarlos, todos son ficción. ¡No somos nosotras las aguafiestas si no la historia! A cambio, os dejamos algunos que sí son verdad.

 

Madalenas

 

En realidad la fiesta de Madalenas, que se celebra cada 22 de Julio, es simplemente una forma que tiene Bermeo de reivindicar sus fronteras. Ese día, la alcaldesa tira una teja diciendo las palabras “hasta aquí llegan las goteras de Bermeo” (Haun arte helduten diez bermioko itsugiñek), haciendo referencia a que hasta Izaro llegan sus dominios, ya que el tejado simboliza la casa y hasta donde llega el tejado es hasta donde llega tu propiedad.  Si queréis saber un poco más de este día, echad un vistazo a nuestro post sobre la fiesta de Madalenas.

¡Ataque pirata en Izaro!

 

¡El 1 de septiembre de 1596 Izaro fue atacada por unos piratas franceses! El superior del convento se escondió con las cosas de valor, pero a otros frailes los encontraron y los torturaron. Además, los piratas destruyeron todo a su paso, ¡incluso utilizaron explosivos! Cuentan que, una vez salieron de la isla, fueron hacia Mundaka y allí, cosas del karma, acabaron estrellándose en las rocas. Como es normal, a partir de ese momento a los frailes no les pareció tan buena idea vivir en la isla y años después la dejaron para ir a otro convento en Forua.

Aunque se dice que al mando estaba el famoso pirata Sir Francis Drake, los historiadores coinciden en que no tuvo nada que ver con este ataque.

Isabel la Católica visita la costa vasca

 

Por aquella época estos frailes son famosos por su gran devoción (como para no serlo), y además coinciden en el tiempo con otra gran cristiana, apostólica y romana: Isabel La Católica. En un viaje que hizo la reina a Bizkaia pidió ir a Izaro y se quedó tan admirada con la vida que tenían en la isla, que mandó construir una escalinata de 254 escalones. Hoy en día quedan sólo algunos, pero se la sigue conociendo como La escalera de la reina. Además, en esa época, también pasaron por Izaro su hermano Enrique IV y su marido Fernando el Católico.

Hay mucho más, pero en vez de un post ¡tendríamos que escribir una enciclopedia! Si queréis conocer en profundidad la historia de Izaro, os recomendamos el libro que nos ha servido para sacar todos estos datos: Izaro Historia Y Tradiciones, de Anton Erkoreka.

2 Comentarios
  • Astrid Blandon
    Publicado a las 00:52h, 13 enero Responder

    Me gustó mucho

    • Urdailife
      Publicado a las 17:18h, 13 enero Responder

      Eskerrik asko Astrid 🙂 Es una isla llena de historias interesantísimas.

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