Visita San Juan de Gaztelugatxe sin entrada

Ya sea por querer ver la naturaleza del entorno vasco, por querer ver una ermita con mil años de historia o por querer ver dónde Daenerys pisó su hogar de Rocadragón, lo cierto es que San Juan de Gaztelugatxe atrae a mucha gente. Y, por desgracia, muchos llegan sin saber que hace falta entrada para visitarlo.

Y es que en temporada alta hace falta un ticket gratuito para controlar el aforo, ya que el espacio que abarca desde el faro de Matxitxako hasta la playa de Bakio es su propio espacio protegido, ajeno a la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Pues desde Urdailife os vamos a dar los medios para disfrutar de la ermita, aunque no tengáis entrada.

Y lo vamos a hacer por tierra, mar y aire.

San Juan de Gaztelugatxe, una ermita sobre el mar en el Pais Vasco

¿Cómo consigo mi entrada?

Cualquiera que pase más de cinco minutos en la entrada para descender a San Juan podrá comprobar que hay muchos turistas que llegan sin reserva. Se enteran de que hace falta una entrada online, gratuita, que se tiene que conseguir por internet. Pero al entrar… ¡Vaya, está todo lleno!

No desesperes. El sistema está ahí para que la ermita, la isla y el entorno duren tanto como lo lleva haciendo los mil años que lleva allí. Y está pensado para que entréis, ojo, pues cada hora se hace recuento y salen los tickets de la gente que no ha ido y tampoco a cancelado. Así que quedarse y probar suerte es una opción que a muchos les sale bien. Pero, me dirás, ¿qué hago mientras tanto?

San Juan desde el aire

Pues aquí viene nuestra forma favorita de acercarse, lo máximo posible sin entrada, a la ermita. Por delante del hotel-restaurante “Gaztelu-begi” hay un sendero de tierra que podemos seguir. A la derecha, según empiece, veremos un precioso jardín privado con maquinaría de labranza antigua expuesta, una vista digna de por sí. ¡Pero aquí hemos venido a ver San Juan!

Seguid por el camino, siguiendo sus curvas, y en apenas cinco minutos llegaréis al que yo creo que son las mejores vistas de la isla, y me podeis hacer caso que llevo yendo ahí desde antes de darme cuenta de que me llevaban allí. No sólo estás lo bastante arriba como para que la isla se alce imponente a tus pies, sino que además es el único sitio desde dónde podremos verla entera. De cabo a rabo. No os vamos enseñar fotos, porque queremos que nos creáis y que lo comprobéis por vosotros mismos, pero que sepáis que no se han visto mejores imágenes de la isla en ninguna otra parte.

Y si seguís el sendero, daréis un agradable paseo por un entorno natural con el monte levantándose a un lado y la mar abarcándolo todo hacia el otro. Un poco más adelante veréis el segundo control de acceso, el de Ermu, pero a su derecha el camino sigue. Desde llegareis a un monumento de Chillida que nos sirve de brújula, y allí, a lo lejos, se adivina el faro Matxitxako.

Vamos, que el que viene a probar suerte aunque no llegue a bajar, tampoco se queda sin cosas que hacer.

San Juan desde la tierra

Si siguiésemos ese camino llegaríamos al faro, pero lo más común es ir por la carretera. Saliendo de Bermeo en dirección Bakio hay una carretera que cada día coge más gente. Y, hacia la mitad, veremos un desvío a la derecha señalizado como “Faro de Matxitxako”. Seguid por ahí.

En pocos minutos habréis llegado al faro, que es el de abajo… o el de arriba… ¿Cuál es? Pues lo son los dos. El de arriba es el actual, más moderno, automático y más imponente. El de abajo, junto al que encontrareis el pequeño parking, es el viejo.

Convertido en mirador, un cártel nos indica la gran variedad de animales que podemos ver, si tenemos suerte, desde allí arriba. Pero ojo, que siempre hay algo que ver. Hemos visto desde aves exóticas que pasaban de largo para ir a Urdaibai hasta tiburones y delfines.

Y si miráis a la izquierda veréis la isla que se dice que alberga la huella de San Juan degollado, de cuando se nos apareció en el pueblo. Pero los ojos no van a pararte ahí, seguirás mirando más allá, pues desde el faro se puede ver muy lejos. Tan lejos que, en un día claro, a izquierda se puede ver Cantabria y a la derecha Francia. ¡No por nada es el lugar más al norte del País Vasco!

San Juan desde el mar

A esta sección la podríamos haber llamado “San Juan como Dios manda”, pues sed honestos, ¿qué mejor forma hay de ver una isla que desde el mar? Como marca la tradición, como lo llevan haciendo los pescadores bermeanos desde hace muchos, muchos años.

El barco nos recoge en el puerto de Bermeo y nos lleva cerquita de la costa hacia San Juan. Veremos la costa como sólo los marineros lo han hecho, como verdaderos arrantzales, y llegaremos hasta el cabo de Matxitxako, el lugar dónde termina la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, despidiéndonos de Bermeo que cada vez se hace más y más pequeño.

Giramos el cabo y una isla se alza sobre nosotros, pero no es San Juan, es Akatz. Un refugio de aves que casi nadie puede ver de cerca. ¡Nosotros sí! Vamos a pasar por su lado, viendo los acantilados que han sido lamidos por el mar y que ahora no descienden en recto, sino que se hunden en la roca. Una impresionante mole virgen por su inaccesibilidad.

Y ya sí, la joya de la corona, San Juan de Gaztelugatxe nos espera tras ella. Una isla que ha sido testigo de la historia de nuestra región, que ha sido protagonista de algunas de los eventos que han marcado nuestro rumbo, un lugar tan importante para nosotros que las tradiciones que comenzaron hace mil años siguen vivas hoy en día. Es precioso verla de cerca, es maravilloso estar en ella, pero verla desde el mar te deja sin palabras.

¡Con nosotros!

Si quieres conocer más de la ermita, y no sólo visitarla sino saber de su historia, ¿por qué no te vienes con nosotros? Que mejor que un bermeano para contarte la historia de uno de los lugares más emblemáticos del pueblo. Si quieres visitarlo con nosotros puedes hacer nuestras visitas guiadas a San Juan de Gaztelugatxe y si te ha picado el gusanillo de hacerla por mar, contáctanos y te ayudamos a buscar una ruta para tí.